Aprovechando la reciente reparación que le hice a mi Game Cube cambiando los condensadores de la unidad óptica, y con tal de ponerlos a prueba, decidí rejugar a uno de los títulos por los cuales en su día me compré la consola: Resident Evil 0. Un juego que jugué prácticamente de salida y del que recordaba entre poco y nada. En la entrada de hoy, os hablaré de mis impresiones sobre un título que, pese a contar con una remasterización, he querido disfrutar en el sistema que lo vio nacer.