viernes, 25 de diciembre de 2015

Descargas digitales ¿De verdad sois el futuro?

Muy buenas a todos y bienvenidos a una nueva entrada de DNSTUFF. Para la presente ocasión, dejo a un lado las videoentradas y os traigo un post al uso... Y es que como muchos sabréis, durante un tiempo colaboré en el blog de una revista - cuyo nombre me abstengo de mencionar - para la que escribí varios artículos. De todas las entradas que escribí, hubo una titulada "Descargas digitales ¿De verdad sois el futuro?" que gozó de bastante éxito. Lamentablemente, un buen día, el servidor se fue a tomar viento y con él el blog y la susodicha entrada. Después de culparme en diversas y reiteradas ocasiones de no haber guardado una copia de aquel post en mi disco duro, me puse los guantes de explorador cibernético, y empecé a revolver por Google hasta que logré recuperar parcialmente la entrada. El texto que logré salvar, es el que podéis leer a continuación.



Descargas digitales ¿de verdad sois el futuro?
 

Sábado al mediodía zanganeando en el PC mientras reposo la comida. El día invita a salir y tengo unos ahorrillos en la cartera que piden ser invertidos en algún que otro capricho. Decidido, solo o acompañado, me voy de ruta. Como si de un ritual se tratase, hago los preparativos previos. Cojo algo de comer por si me entra hambre, una botella de agua por si me da sed durante mi particular excursión, y lo echo todo a una mochila que, si todo va según lo previsto, debería volver más llena de lo que se fue. Me aseguro de llevar dinero suficiente y cojo el tren de camino al centro dispuesto a buscar un material que me vacíe los bolsillos. Sé que no voy a comprar nada en concreto, que lo hago por puro entretenimiento y que la gracia radica en no saber si volveré cargado o con las manos vacías.

Llego a mi destino y empiezo mi visita por todas y cada una de las tiendas – la mayoría de ellas, por no decir todas, de segunda mano – marcadas como relevantes en el mapa mental de mi cabeza. Repaso detenidamente las estanterías de cada establecimiento, cogiendo pagando y echando a la mochila todo aquello que me resulta interesante.

Llevo años haciendo esto un sábado de cada “X” y en más de una ocasión, no he podido evitar pensar que, si algún día realmente se impone la descarga digital como principal método de compra de videojuegos, mis particulares cacerías de de fin de semana y todo lo que conllevan, se habrán terminado.

Pero realmente, si mi mayor preocupación sobre las descargas digitales se limitase a las tardes del sábado, no estaría escribiendo esto. No, mi preocupación va más allá de todo eso. Y es que, particularmente, la descarga digital sólo me ofrece una serie de desventajas con las que no tengo ganas de lidiar.

Desde hace cuatro o cinco años, no por gusto precisamente , soy usuario de Steam. Como bien sabréis, hay multitud de juegos que por mucho que se compren en formato físico, piden ser activados mediante dicha plataforma (algo que personalmente me trae por el camino de la amargura). En el fondo, a partir del momento en que Steam se encuentra instalado en tu PC, has picado el anzuelo… porqué a mi no me negaréis, que un juego a un euro o incluso a unos pocos céntimos resulta tentador por muy digital que sea.

Efectivamente, como ya habréis deducido, yo piqué. Pese a mi firme propósito de no hacerlo, caí en la trampa con multitud de juegos que, tal vez hubiese querido probar pero que por un motivo o por otro, no habrían terminado nunca en mi estantería. La cosa terminó tal cual la esperaba. A excepción de un par de títulos a los que habitualmente juego online con amigos, puedo darme con un cantito en los dientes si he jugado más de una hora a los 18 títulos restantes de mi biblioteca de Steam; concluyendo así, que la ilusión que me hace jugar a un juego descargado por Steam, es la misma que me haría jugar a un título descargado de manera ilegal: ninguna.

Dejando a un lado temas ético-legales y sin ánimo de que mis palabras sean interpretadas como una alusión a fomentar una piratería de la cual estoy en contra, la única diferencia entre una descarga legal y una ilegal, la encuentro en el precio. Un precio que -ofertas aparte- la mayoría de veces, no dista en exceso del de la versión física.
No tengo caja, no tengo manual (aunque el manual se esté convirtiendo en una especie en peligro de extinción) tampoco disco, y según se mire, tampoco tengo juego. 

¿Te acuerdas de la recreativa de tu salón habitual? ¿Qué pasó cuando la retiraron? ¿Te quedaste sin juego? no, te quedaste sin jugar, porqué por muchas monedas que le echases, no pagaste por la máquina, pagaste por jugar a la máquina.


Y hasta aquí llega lo que conseguí rescatar, por más que quise, jamás pude recuperar la segunda parte, pero realmente tampoco me importó demasiado, lo realmente relevante, lo que de verdad quería recuperar, era el pie de foto. Y es que todo lo que quería expresar, todo lo que solté en aquella entrada, se resumía en esta frase: 

"¿Te acuerdas de la recreativa de tu salón habitual? ¿Qué pasó cuando la retiraron? ¿Te quedaste sin juego? no, te quedaste sin jugar, porqué por muchas monedas que le echases, no pagaste por la máquina, pagaste por jugar a la máquina."

Dos años después de aquella entrada, no es que las cosas hayan cambiado mucho... todo lo contrario, podría decirse que han ido a peor, y no porque cada vez sean más los juegos que se venden en formato digital, sino porque muchos de los juegos que actualmente se compran en formato físico no son más que un espejismo; una caja con un código que nos da acceso al contenido del disco. Es como si en vez de echarle monedas a la recreativa, el dueño nos hiciera una tarifa plana y nos diera las llaves de la máquina para jugar cuando queramos. Eso sí, el día que retire la máquina, lo único que tendremos será una llave inútil. Las últimas veces que he ido a la tienda a por un juego no he comprado un juego, he comprado un producto con fecha de caducidad, software que un día quedará atrapado en un DVD dentro de una bonita caja destinada a criar polvo en la estantería. Pero ¡eh! ya que me cuestan los mismo - porque no es que el precio de los juegos en descarga se haya visto reducido - , al menos tengo una caja.

Por más que me pese - a mí y seguramente a muchos - el futuro ha llegado señores, y con él las tan temidas descargas digitales. Bienvenidos a la era del "Pay to play

4 comentarios:

  1. Me encanta la foto del pay to play.
    Has de saber que a mi tampoco me gustan los juegos en digital y si me compro alguno, como es el caso de Steam, mi ética me dice que antes de comprarme otro me pase ese. Por no mencionar que no pago más de 10€ por un juego en digital.
    El tema de PSplus es diferente porque ya que te los regalan porqud no quedártelos? A caballo regalado no le mires el dentado. Lo mismo pasa con Origin: Me regalas este juego? Pues me lo quedo!
    Pero también se ha de entender que con la explosión de estudios indie aparecen muchos juegos de bajo presupuesto que si no fuera por el formato digital nunca verían la luz ya que no podrían afrontar los gastos de un lanzamiento físico.

    Sin más, me despido. Que tengas una buena entrada de año y que nos depare muchas encuestas este año que entra!!

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    1. Jajajaja, encontré que era muy adecuada para la temática que estábamos tratando.

      Yo también he comprado juegos en versión digital... a día de hoy, que levante la mano el que sea inocente... y obviamente, los juegos que regalan... DAME, DAME! Que son gratis primo! Pero más allá de eso, si puedo comprarlo en formato físico, lo prefiero. Además, mi límite es inferior al tuyo (5 euros) por lo que si pillo algo, es en ofertas.

      En definitiva, gracias por pasarte por aquí, y feliz año a ti también Murshus!

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  2. La verdad es que aunque me jode el digital, cada vez veo con mejores ojos que exista. Siempre que sea a precios razonables.

    Hoy en día solo nos dan versiones físicas asquerosas, que son el disco y fuera. Ni un manual. De hecho la advertencia de epilepsia esta impreso detrás de la caratula.

    ¿Que valor añadido me ofrece respecto al digital? ¿Acumular polvo? Lo unico, prestar a un amigo.

    Con cada ve menos sitio en casa y con versiones tan pauperrimas, uno se esa planteando pasar al digital. Siempre que sea a precios lógicos, repito.

    Lo malo es que cuando se pase todo a digital, nos impondran precios de 60€ y sera cuando le enseñe mi dedo corazón a la industria.

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    1. Iba a marcarme un respuesta larga y tendida, pero era tan larga y tendida que me la guardo para una reflexión. Gracias Sikus una vez más por inspirar a mi retorcida cabeza.

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