Hay mucha maneras de tomarse una derrota, y pese a que reparar la Game Gear está acabando con la poca cordura que me quedaba y con mi salud ocular, he decidido que esta derrota (temporal) me la voy a tomar con humor.
Los que me sigáis habitualmente, ya seréis conocedores de mi anterior fracaso reparando la portátil de Sega. Aún así, soy un tío bastante perseverante y cuando una cosa se me mete entre ceja y ceja no paro hasta conseguirla. Así que lo siento Game Gear, para pelotas las mías.
Esta última vez decidí hacer las cosas en condiciones evitando caer en errores previos. Con todo preparado, armado de paciencia y con toda la noche por delante, pasé al segundo asalto.



