Pensar en Game Boy Advance (en el caso particular de un servidor) es pensar automáticamente en Metroid Fusion, posiblemente uno de los títulos de la portátil de 32 bits de Nintendo que más disfruté en su momento. Pese a ello, nunca llegué a disfrutar de Metroid Zero Mission en su momento, quedando como una de mis muchas cuentas pendientes, hasta hace relativamente poco. Y es que aprovechando que lo tenía cargado en la Anbernic RG350P, decidí que había llegado el momento de saldar mi deuda.
