Un par de años atrás, cuando el PC era mi plataforma de juego principal, decidí que con las horas que iba a pasar delante del monitor, había llegado el momento de invertir el dinero en un buen teclado. Dado que la mayor parte del tiempo la iba a pasar jugando, creí oportuno adquirir un teclado orientado al gaming que aguantase largas sesiones de vicio. Tras mirar y comparar entre varios modelos, terminé decantandome por el teclado desde el que hoy redacto esta entrada: el Logitech G110.
